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Impermeabilización de cubiertas, terrazas y azoteas

Impermeable: Estanco, Cualidad de algunos cuerpos de no dejar pasar líquidos por su masa; se aplican en terrados, cimientos y otras partes de la edificación. Los productos impermeables se aplican principalmente en la parte superior exterior del edificio.

Un poco de historia

La historia de la impermeabilización va aparejada a la historia de la construcción y surge ante la necesidad del ser humano de proteger sus refugios en el momento en el que las tribus dejan de ser nómadas para crear asentamientos estables. Evidentemente esos impermeabilizantes distan mucho de los que usamos actualmente, concretamente tras la revolución del plástico que surgió tras la segunda guerra mundial.

Esos primitivos sistemas de impermeabilización consistían en usar minerales menos permeables en posiciones muy inclinadas para desviar el agua de lluvia de las cubiertas.

Como dato curioso diremos que las piedras calizas de las famosas pirámides del conjunto de Gizet estaban recubiertas con una emulsión de Betun que resulto bastante efectiva ya que, pese a las frecuentes subidas del Nilo, el interior de las mismas se mantuvo seco.

Durante muchos años el sistema de cubiertas se basaba en cubiertas con gran inclinación para que el agua no se estancara y normalmente recubiertos de cerámica untada con algún tipo de alumbre.

No fue hasta los años 20 cuando se empezó a usar los derivados del petroleo como método de impermeabilización. El más primitivo de este tipo seria el conocido como chapapote que no era más que una mezcla de petroleo crudo y amoniaco. A la par de estos sistemas de impermeabilización se empezaban a crear las cubiertas planas.

Con el descubrimiento de la fibra de vidrio en los años 70 se empiezan a fabricar las membranas impermeabilizantes que hoy conocemos.

La el avance en la investigación química que supuso la carrera espacial dio origen a descubrimientos de materiales plásticos más duraderos y resistentes a la intemperie. Así llegamos a los tiempos del Endurpol

¿Que características debe tener un buen impermeabilizante?

¿Cual es el mejor impermeabilizante? Es una pregunta que nos hacen constantemente. Pues desde luego, depende de para qué. Variara sobre todo en función del clima y el soporte sobre el que se tenga que aplicar. Pero en general sí que existen una serie de prestaciones que deberíamos tener en cuenta.

  • Su resistencia o durabilidad: un buen impermeabilizante debe presentar resistencias a los siguientes elementos:
    • Resistencia a los rayos solares y ultravioleta
    • Resistencia a la lluvia sin que presente saponificación ni eflorescencias
    • Resistencias mecánicas sin abrasión ni perdida de estructura
    • Resistencia al ensuciamiento
    • Resistencia al ataque microbiologico sin que presente degradaciones
    • resistencia a la invasión de algas, hongos y líquenes.
  • Su elasticidad: La ideal varia entre un 40 y un 200%. Un impermeabilizante debe permanecer inalterable a los posibles movimientos de la edificación sin que en su estructura se creen grietas o fisuras por las que se permita el paso del agua.
  • Adherencia al sustrato: Un buen impermeabilizante tiene no debe separarse nunca del sustrato sobre el que se aplica. También es importante que se adhiera al mayor número de sustratos posible para evitar problemas en cubiertas con varios elementos. En cualquier caso es importante informarse sobre los tipos de sustratos sobre los que se puede aplicar un impermeabilizante y su adherencia sobre cada uno de ellos.
  • Ser continuo: En nuestra experiencia el EPDM o las telas asfálticas funcionan bien y son muy duraderos pero cualquier defecto en la colocación puede suponer que el agua acabe filtrándose con los peligros que esto conlleva. Preferimos materiales continuos por donde el agua no pueda acceder.
  • Ser estético: Obviamente es un aspecto secundario en comparación con los anteriores pero cuando tenemos una terraza o azotea queremos aprovechar ese espacio y es importante que nos sintamos cómodos en él.
  • Que mejore térmicamente la edificación y la confortabilidad del hogar. Si bien lo primero que le debemos pedir a un impermeabilizante es que nos aislé del agua y las humedades, en estos tiempos de eficiencia energética ¿Por qué no pedirle que nos ayude a mejorar el aislamiento contra el frío y el calor? El impermeabilizante puede ser un elemento más en la búsqueda del edificio eficiente y todo suma.
  • Resistencia a la formación de ampollas. ¿Por qué algunos impermeabilizantes crean ampollas que se levantan y lo hacen inservibles? La respuesta es que hay productos impermeabilizantes que no resisten las diferencias de temperaturas entre el día y la noche. Tengamos en cuenta que en climas templados esta diferencia suele ser de 10ºC de media y en los más extremos puede ser de 30ºc. Estas variaciones todos los días someten al material a unas dilataciones y contracciones que no todos pueden aguantar. Por eso en Endurpol usamos áridos con una alta resistencia térmica logrando que la temperatura de nuestro productos impermeabilizantes no se someta a esas variaciones.

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